Definición De Cónsul

Un Cónsul es un funcionario público que recibe el encargo de un estado para residir en un país extranjero. Una de sus funciones es la de fomentar los asuntos comerciales de sus ciudadanos en ese país extranjero y desempeñar funciones rutinarias como la emisión de visas y la renovación de pasaportes.

Un cónsul, como tal, no goza del estatus de diplomático. Además no puede ejercer sus funciones oficiales hasta que las autoridades del estado al que se le haya comunicado su autorización le hayan otorgado el permiso. Este permiso, o exequátur, puede ser revocado en cualquier momento a discreción del gobierno del país en el que reside.

Historia del cargo

Cónsul

La moderna oficina de cónsul se deriva de la de ciertos magistrados en las ciudades de la Italia medieval, la Provenza y el Languedoc, encargados del arreglo de disputas comerciales. Con el crecimiento del comercio, pronto se hizo conveniente nombrar agentes con poderes similares en partes extranjeras. Y estos a menudo, aunque no siempre, eran cónsules de estilo.

No fue hasta principios del siglo XIX que el sistema se desarrolló universalmente. El sistema fue originalmente francés, y bajo este el servicio consular se había establecido durante mucho tiempo como parte del servicio civil general. Más adelante este tipo de cargo fue adoptado gradualmente por otras naciones.

Los funcionarios consulares generalmente están clasificados, en orden descendente de importancia. Estos son: cónsul general, cónsul, vice cónsul o cónsul honorario. Pocos países pueden pagar el costo de los oficiales de carrera en cada puesto consular. Por esto el cuerpo de funcionarios de carrera está casi siempre complementado por oficiales honorarios, generalmente residentes dedicados al comercio. Estos usualmente son ciudadanos del país que los nomina o de aquél en el que residen.

Los cónsules no gozan de inmunidad diplomática pero, en cierta medida, están exentos de la jurisdicción del Estado receptor. Los archivos, por ejemplo, todos los demás documentos oficiales y documentos guardados en un consulado, y toda la correspondencia entre el cónsul y su gobierno son inviolables. Los cónsules también suelen estar exentos de todo tipo de tasas e impuestos y de los impuestos personales.

La extensión precisa de estos privilegios consulares se establece generalmente en acuerdos bilaterales y multilaterales conocidos como convenciones consulares. Muchos de estos han sido reemplazados por la Convención sobre Relaciones Consulares de Viena en 1963.

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